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Domingo, 29 de octubre de 2006

La casualidad permanente

La de esta semana es una historia algo conocida, pero no por eso menos interesante. La masacre de Cayastá, en 1882, donde es asesinado el último Conde de Tessières, incluye elementos que se han transformado en leyenda. Sin la necesaria prueba judicial, los mitos no tienen por qué ser probados. Pero además, en esta oportunidad les quiero acercar algunos datos de mi genealogía: mis antepasados por línea materna, estuvieron entre quienes acompañaron al Conde en la fundación de aquella colonia.

En 1858 llegan a una de las tierras prometidas Jean Baptiste León, Conde de Tessières-Boisbertrand, su esposa Marieu Sofie Henriette Horrer y su hijo Francois Edmond de Tessières-Boisbertrand. Huían de Francia y de Napoleón III.

Habían comprado campos en San Carlos, de forma directa, a la firma colonizadora Beck y Herzog. Cuando el lugar comienza a poblarse, León acepta ser juez de paz de la colonia. Hombre celoso de sus atribuciones, no acepta las directivas de la empresa hacia su labor y renuncia poco después.

Las cosas no estaban bien; se suma la profunda escisión entre vecinos católicos y protestantes, que posteriormente llevarían a la división jurisdiccional de San Carlos.

Eran tiempos de seguir la máxima de Alberdi: “Gobernar es poblar”. Y Santa Fe tenía extensas tierras desiertas, u ocupadas por sus habitantes originarios, los que habían quedado sin “domesticar”. Eran tiempos, también, de hacer grandes negocios con las tierras. Pero esa es otra historia.

El gobernador Nicasio Oroño es considerado uno de los pioneros en las políticas de colonización. Directamente con él, los Tessières firman un contrato para la fundación de una colonia en el paraje llamado “Cayastá”.

En 1867, comienza la larga travesía de padre viudo e hijo, seguidos por muchos de los suizos de Cantón de Valais.

Entre ellos estaban Joseph, Abraham y Antón Yossen; Joseph y Antón Mangold y Emiliènne Vanney. Mis antepasados.

Con la muerte de León, será el solitario (¿por penas de amor?) Edmundo quien se hará cargo de la colonia, asistido en su estancia por el capataz Antonio Yossen.

Otro dato, para regocijo familiar, es un enorme órgano que arribó desde Suiza en el vapor Águila, y que quedó a cargo de don José Mangold. En algún momento, el órgano, delicia de las misas y las tertulias de Cayastá, llegó a Santa Fe para ser arreglado y nunca más volvió. Dice la tradición familiar que se encuentra, si haber sido devuelto, en una iglesia céntrica de la ciudad.

Prolegómenos del crimen
Es importante, para comenzar, tener en cuenta este dato: Edmundo se asocia y traba amistad con Antonio Gaspoz, otro colono, viudo y padre de nueve hijos.

Mientras tanto, la política santafesina, de la que nos hemos ocupado en este blog y en otros (Ver también Fuera de Foco Original o Nuevo Fuera de Foco) traspasaba el gobierno de familia en familia; las cosas para Oroño no habían ido bien, y tras su salida de la gobernación, había comenzado la Era Iriondo. Su política de colonización era distinta, pero además, la lealtad de los primeros colonos era para Oroño. Muchos de ellos, se vieron envueltos en la fallida revolución contra el iriondista Servando Bayo, que terminó con la vida del oroñista Patricio Cullen.

El primigenio contrato entre el viejo Conde y Oroño fue mucho más beneficioso que otros. En Cayastá no existió en principio la obligación de pagar las tierras con el tercio de las cosechas. Pero pasaba el tiempo y quedaban por resolver otras cuestiones: la entrega de títulos de propiedad a quienes ocupaban terrenos internos, dejados en los primeros tiempos como “pasto común” y que entonces ya se habían repartido en concesiones para el cultivo; quedaba también la reglamentación del parcelamiento y distribución de otras tierras, al oeste de las chacras primitivas.

El Conde había resuelto su situación, pero decidió poner manos a la obra por sus colonos.

En varias ocasiones se dirigió al gobernador Iriondo, pidiendo el cumplimiento del contrato, pero no lo logró. Llegó a la ciudad de Santa Fe en busca de respuesta, pero fue agredido y hasta encarcelado.

¿Habrá sido el Conde sospechoso de conspirar contra Iriondo?

El crimen
Era la madrugada del domingo 6 de agosto de 1882. Simón de Iriondo acababa de dejar la gobernación en manos de su cuñado, el presbítero Manuel María Zavalla.

Antes dejamos el dato de la amistad con Gaspoz. Es hora retomarla.

Aquejado por alguna dolencia, Gaspoz se traslada a Europa, dejando a sus nueve hijos a cargo de Edmundo. Por alguna razón, desconocida hasta ahora, el Conde testó a favor de una de las niñas, “su preferida”, María, que contaba con 17 años al momento de los hechos y estaba “prometida” a Eugenio Motard.

Una parte del pueblo, estaba reunida en la casa de Julio Carrel, bailando y, quizás, debatiendo acerca de las promesas incumplidas del estado provincial.

En la mansión del Conde, ya terminó la cena, y los más chicos están con María, en las habitaciones. El Conde conversa cerca del fogón con otros.

Cuatro personas llegan a la casa, dos de ellos conocidos, y como afuera llovía y hacía frío, el Conde los invita a pasar. Comen, toman café, conversan.

Eran Cirilo y Gaspar Lemos, Rafael Sequeira y Honorio Mendoza. Uno de ellos comienza a alabar la espada del Conde, reconocido espadachín. Y el Conde, cae en la trampa: desenvaina, y la entrega. Fue su fin. Dicen que luchó, pero no pudo con todos. Muere apuñalado y degollado.

Las niñas-mujeres de la casa, cierran las puertas, y ante las amenazas de Lemos, entregan dos bolsas con oro y plata. No es suficiente. “¿Dónde está lo demás? ¿Dónde está la moneda enterrada?”. Nadie sabe. La puerta es rota a hachazos.

María, la preferida, toma una pistola; Adela, de 15 años, una espada. Dos asaltantes son heridos, pero un balazo la derriba y otro a María. Martina (21) es apuñalada.

Los más pequeños habían sido encerrados en otra habitación. Antonio, de 13 años, dirá después al juez del crimen: “acto continuo entró Cirilo Lemos con cuchillo en la mano, éste lleno de sangre, y agarrándola a Luisa (12) y plantándole el cuchillo en el pescuezo del lado izquierdo, la degolló. En seguida Lemos agarró a Filomena (5) y le dio dos puñaladas de arriba a abajo, al lado del pescuezo”.

Quiso luego tomar a Antonieta (7) que intentó escapar, pero recibió un sablazo en la cabeza. Anita (10) era escurridiza, hasta que Lemos la sacó de debajo de la cama y la degolló. “Yo estaba escondido todo ese tiempo debajo de la cama de mi padre (…). Cuando los asesinos habían concluido con Anita tomaron la lámpara y alumbraron por todas partes, apagándola después sin haberme descubierto y saliendo en seguida para la cocina”.

Entonces, Antonio escapó, corrió de un vecino. Un grupo de jinetes saldrá en persecución de los asesinos, aunque deben volver sin alcanzarlos.

El recuento de la masacre, arroja también sobrevivientes. Además de Antonio, Anita, Martina y Adela aún viven.

Del delito común a la leyenda
¿Fue un delito “común” la masacre de Cayastá?

La causa judicial se sustanció contra Gaspar Lemos y Ramón Sequeira, ya que los otros dos no fueron encontrados. Fue calificado con agravantes: alevoso en grado eminente, con traición por abuso de hospitalidad.

¿Tenía un tesoro escondido el Conde? Corría entonces ese rumor, y hay quienes aún lo sostienen. Los cuatro asesinos buscaban eso, y sólo eso.

Pero hay otra hipótesis, incomprobable quizás.

Ya hemos dicho que las relaciones entre el Conde y las autoridades eran difíciles. Aquellas tierras del oeste, prometidas a los colonos, pasaron a pertenecer, en su mayoría a don Agustín de Iriondo, hermano de Simón.

Ayer, como hoy, esta es la provincia de la casualidad permanente.

Fuentes:
Ricardo Kaufmann. “La muerte del Conde. Historia de los Condes de Tessières-Boisbertrand, fundadores de Cayastá”. Santa Fe, UNL, 1982.
Ana María Cecchini de Dallo. “La criminalidad como manifestación de los conflictos de una sociedad en cambio. La provincia de Santa Fe en la segunda mitad del siglo XIX”. Revista Nº LXIII de la Junta Provincial de Estudios Históricos.
Gracias: a mi tía, Ester Ana Mangold.

Por: Cintia Mignone | Mixturas | Comentarios (3) | Referencias (0)

Comentarios

LA NOTA ESTA BUENA, YA QUE CUENTA LO QUE FUE LA VIDA DEL CONDE, ME PARECE BIEN QUE ESTE REFLEJADA EN EL CRIMEN, ESTE RELATO, PERO NO ESTARIA DE MAS INCLUIR EN ESTA NOTA LA FECHA PRECISA DE LA FUNDACION DE CAYASTA. YA QUE ESTA NO APARECE EN NINGUNA DE LAS PAGINAS, SOLO HACEN REFERENCIA AL AÑO 1867, Y A LAS RUINAS DE SANTA FE LA VIEJA. GRACIAS!!

FLAVIA BOITUZAT | 27-06-2008 16:51:07

LA NOTA ME PARECE BUENA, PERO QUIERO SABER SI ES VERDAD SOBRE EL TESORO QUE ESTA ESCONDIDO TODAVIA Y QUE HAY DE CIERTO QUE SI APARECE LE CORRESPONDERIA A LA SEXTA O SEPTIMA GENERACION DE GAZPOZ

FEDERICO CAMILLETTI | 10-07-2008 01:09:29

LA NOTA ME PARECE BUENA, PERO QUIERO SABER SI ES VERDAD SOBRE EL TESORO QUE ESTA ESCONDIDO TODAVIA Y QUE HAY DE CIERTO QUE SI APARECE LE CORRESPONDERIA A LA SEXTA O SEPTIMA GENERACION DE GAZPOZ, QUISIERA SABER SI ALGUIEN TIENE EL VIDEO QUE HIZO LA GENTE DE CANAL 13 (la tierra y su gente) SOBRE LA VIDA DEL CONDE DE TISSIER YA QUE LA VI UNA VES Y SIEMPRE QUISE TENER UNA COPIA

FEDERICO CAMILLETTI | 10-07-2008 01:17:19

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